sábado, 26 de septiembre de 2009

En casa de una de sus abuelas hay un juguete al que no ha hecho caso nunca: se trata de un cacharro cuadrado con cuatro aberturas de colores en la parte superior para meter por ahí las bolas del mismo color. Hay que apretar con la mano o un martillo (el peque parece preferir la mano) y las bolas ruedan hasta volver a caer abajo. Las recoges y vuelta a empezar. Pues hoy ha estado un buen rato colocándolas arriba en los sitios que le indicábamos. Había empezado a meterlas en los colores que correspondían hasta que descubrió que el hueco azul estaba más suelto y no había que hacer fuerza con las bolas y pasó a querer meterlas todas por ahí.

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
Design by Pocket